Exposición (1): Por qué no debe confiar siempre en la exposición automática

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Por qué no debe confiar siempre en la exposición automática

Exposición

Si hace una fotografía, la cámara determina la exposición correcta instantáneamente al presionar el botón. Por desgracia esto no es siempre adecuado: las caras son reproducidas demasiado oscuras o claras, la nieve blanca aparece gris y los ambientes vivos de las escenas vespertinas dan la impresión de ser pálidos y sin color.

En este artículo aprenderá por qué ocurre esto y en qué situaciones no puede confiar en la automática de la cámara. En efecto, aunque esta ha medido la luz, siempre se producen exposiciones erróneas.

¿A qué se debe esto?

Recordemos lo que ocurre con la exposición. En sentido estricto, nos referimos a la "exposición del sensor". El sensor recoge la luz con todos sus diferentes niveles de claridad y luego la transforma en una imagen bidimensional.

La cantidad y la duración de la entrada de luz así como la sensibilidad del sensor deciden si el retrato será más claro u oscuro. Si todo está en equilibrio, es decir que se pueden identificar detalles en las sombras y las luces, se habla de una exposición correcta o precisa. Sin embargo, ¿cómo puede conseguirla, si la cámara no lo consigue sola?

Para la exposición correcta son decisivos tres ajustes: velocidad de obturación, abertura de diafragma y valor ISO.

En el Modo automático la cámara se encarga de regular estos parámetros. Mide la luz y elige sin otra intervención suya una combinación de tiempo, diafragma e ISO. Los fotógrafos más avanzados desean tener más influencia. Eligen a menudo una semiautomática (A/av o S/Tv), en la que determinan ellos mismos el valor ISO y el diafragma o el valor ISO y el tiempo de obturación. Pero también en este caso no pueden confiar en que la cámara fotográfica ajuste correctamente los parámetros decisivos.

Cinco situaciones en las que la cámara fotográfica falla

Es cierto que la cámara evalúa muchas situaciones-tipo de manera exacta. Sin embargo, cuando la luz sale de lo común, la automática se queda limitada. Aquí hay cinco situaciones en las que incluso un profesional de DSLR comete errores una y otra vez.

  1. Objetos claros (por ejemplo: nieve o arena clara)
  2. Contraluz (por ejemplo: caras oscuras delante del cielo)
  3. Objetos oscuros (por ejemplo: escenas callejeras vespertinas)
  4. Exposiciones largas (por ejemplo: cascadas o tomas nocturnas)
  5. Utilización del flash (por ejemplo: fotos en interiores de edificios)

La causa de los errores es sencilla: la cámara fotográfica tratará de conseguir una distribución homogénea de la gradación del color en la imagen y por ello optimizará la exposición a un valor de gris medio (con 18 %, de reflexión). En este valor de gris todos los sistemas de exposición son contrastados.

Esta es precisamente la razón, por la que no debe confiar siempre en el Modo automático de la exposición de su cámara. Incluso la cámara más inteligente no ve la imagen como usted la ve.

La exposición automática no implica por tanto que la cámara determine correctamente la exposición para su toma. Para conseguir el resultado perfecto deberá corregir la exposición manualmente.

La próxima vez, si el resultado no colma sus aspiraciones, corrija la exposición. Efectúe una corrección positiva (de +1 a +2 EV) o negativa (de -1 a -2 EV). Con el tiempo obtendrá unos valores, resultado de su propia experiencia, y podrá evitar exposiciones erróneas con la intuición.



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