Viaje por la carretera Panamericana

compartir este artículo

Viaje por la carretera Panamericana

¡Adelante! Solo hay que hacer las maletas e irse. ¿Un mes, seis meses, un año? En cierto modo, a todo el mundo se le ha pasado alguna vez por la cabeza y en temas de viajes no es tan fácil darnos lecciones. No en vano somos campeones mundiales en viajes, además de serlo en simpatía.

Nosotros dos, Annette y M, también teníamos este sueño y hace algo más de un mes lo convertimos en realidad. Empezamos un viaje de un año por la que probablemente sea la carretera más interesante del mundo. Señoras y señores, ¡vamos a recorrer la Panamericana!

Ahora que está clara la parte de la carretera, vamos a hablar del viaje en sí. Compramos un Volkswagen T4 de 20 años, al cual hemos apodado cariñosamente Kalle, y lo enviamos a Los Angeles, la City of Angels. Desde allí, visitamos algunos de los parques estatales y nacionales del Oeste de Estados Unidos y los capturamos en nuestro sensor. El viaje nos llevó por preciosos paisajes y emocionantes ciudades. Recorrimos un pequeño trozo de la Ruta 66 para sentir algo de nostalgia y disfrutamos conduciendo por la costa en la extraordinaria Highway 1.

¿Hemos despertado vuestro interés? Vale, pues seguimos.

Empezamos en la ciudad de todas las ciudades. Estrictamente hablando, Los Angeles no es una ciudad, sino una red de ciudades. Las zonas que conocemos como partes de la ciudad (Malibú, Beverly Hills, etc) son ciudades independientes. Creedme, incluso al verlo es imposible imaginarse lo grande que es L.A. No solo por ello es buena idea llevar en la maleta un objetivo ultra gran angular. Por ejemplo, cuando estuve delante del Walt Disney Concert Hall, no podría haberlo capturado de ninguna forma sin semejante lente. Por detrás no hay sitio y tanto a la derecha como a la izquierda hay calles. Me encontré con el mismo reta cuando quise capturar en una sola fotografía las pistas del skatepark de Venice Beach. El Tamron 10-24 se enfrentó a las tareas y las realizó sin ningún problema.

El primer parque nacional de nuestro viaje no se encuentra lejos, al menos teniendo en cuenta las distancias habituales en Estados Unidos. El Parque Nacional de Árboles de Josué fue un buen estreno para nosotros y, a la vez, nuestra primera experiencia acampando con Kalle. Fuimos tan espontáneos al comprar la autocaravana en Alemania que la usamos para cocinar y dormir por primera vez en Estados Unidos. Para cocinar tuvimos problemas inmediatamente, pero los americanos son extremadamente hospitalarios y amables, por lo que nos ayudaron enseguida.

La siguiente parada de nuestra ruta requería algo más de conducción, por lo que fue muy práctico parar en la pecaminosa y parpadeante ciudad de Las Vegas para un rápido juego de ruleta. Tras perder algo de dinero, continuamos nuestro camino hacia Utah y, tras un bonito tramo, llegamos al Parque Nacional Zion, en el que pudimos admirar fantásticos senderos y pasar un par de días llenos de aventuras. Naturalmente, fue especialmente interesante para nosotros, como fotógrafos, la senda Subway, para la cual se requiere un permiso y que va a parar y atraviesa el arroyo del norte hasta llegar a fantásticas piscinas naturales y grietas fantásticas.

Seguimos nuestro camino al cabo de unos días, ya que tenemos mucho por ver y, de camino al Parque Nacional del Cañón Bryce, nos dimos cuenta de que probablemente se nos habían acabado de momento los días con pantalones cortos y camisetas. A ambos lados de la carretera, se empezaban a distinguir las primeras pinceladas de blanco de nieve prácticamente olvidada y en las gasolineras se podían comprar bufandas y guantes. Nuestra previsión no era buena y, en efecto, a medida que nos acercábamos al elevado Parque Nacional del Cañón Bryce, no solo fueron cayendo las temperaturas de forma alarmante, sino también los árboles de la carretera.

Cuando llegamos, se empezó a poner el sol lentamente y nos apresuramos para organizarnos y poder disfrutar, así, de la puesta del sol. Esta fue fantástica y, aunque con el frío prácticamente no podía pulsar el disparador, estuvimos contentos de poder admirar este juego de colores, que nunca deja de asombrarme.

Utah es impresionante en cuanto a belleza y diversidad del paisaje, y por todas partes hay parques nacionales y estatales de mayor y menor tamaño. Mientras que en Capitol Reef uno puede ocupar su tiempo con los orígenes de estos paisajes y de la cultura, el Parque Estatal Dead Horse Point atrae principalmente a visitantes en bicicleta de montaña y 4x4 que quieren descubrir este agreste paisaje sobre ruedas. Para nosotros como fotógrafos, la Island in the Sky, en el Parque Nacional Tierra de Cañones, es un bocado exquisito. El fotogénico arco de roca Mesa Arch es un punto fantástico para admirar la salida del sol, dado que este ofrece una bonita imagen a través del arco y lo sumerge en un precioso color rojo casi indescriptible.

Cuando llegué a primera hora de la mañana, tras una fácil caminata de 15 minutos, ya se encontraban allí algunos colegas, que habían montado sus trípodes y complejos equipos. Juntos admiramos el espectáculo e iluminamos el escenario con la música de los disparadores mientras el sol se desplazaba en el horizonte.

Todavía impresionados por el arco de Mesa Arch, seguimos nuestro camino con el objetivo de poder seguir admirando estas formaciones y, afortunadamente, el siguiente parque de nuestra ruta, el Parque Nacional de los Arcos, era el candidato perfecto para ello. Las rocas y formaciones de su paisaje, esculpidas por el paso de miles de años, son tan extrañas que hacen que uno olvide en parte que está en la Tierra.

Aunque estos parques nos regalan la vista con muchos arcos, hay uno que destaca entre todos. No es el más grande, ni el más alto, ni tan siquiera el más bonito, pero se ha convertido en el símbolo de Utah, por lo que el arco de Delicate Arch es de visita obligada. Llegué mucho antes de la puesta de sol y observé el ir y venir de la gente disfrutando de un agradable picnic. Al irse acercando la puesta de sol, un número creciente de aficionados a la fotografía iba peregrinando por la senda, algo laboriosa pero, sin embargo, practicable. Dado que me había gustado más el cielo del otro costado de la meseta, me situé en el lado opuesto a donde estaba la mayoría de fotógrafos y capturé, así, una perspectiva un poco más inusual.

Después de pasar por Salt Lake City y el lago Tahoe, nos dirigimos hacia el Parque Nacional de Yosemite, el último por el momento. Lo esperaba con muchísima ilusión pero, por desgracia, durante unos días el tiempo fue algo peor. Para ser más exactos: Llovió a cántaros. Ya lo sé, el mal tiempo no existe, solo la ropa inadecuada. Aun así, buscar elementos para fotografiar con el cielo encapotado y fuertes lluvias es otro reto (como pude comprobar también en Los Angeles).

El parque es enorme y, aunque ahora es temporada baja, es una buena época para visitarlo. Por un lado, hay menos actividad y, por el otro, solo ahora baja agua por la catarata superior y la inferior. Lo impresionante es que esta agua procede simplemente del deshielo. Al ver la cantidad de agua que cae sin parar, uno se pregunta cuánta nieve se estará derritiendo más arriba en ese momento. Por este motivo, no todos los senderos y carreteras están abiertos, por lo que, por ejemplo, no pudimos llegar en coche hasta el fantástico Glacier Point. De hecho, fue incluso mejor, ya que seguimos las 4 millas de sendero, mayoritariamente por la nieve, lo cual fue sin duda más interesante e impresionante que si hubiésemos subido en coche. Por descontado, la vista era espectacular y, para rematarlo, solo para nosotros. ¡No había nadie más!

Otra maravillosa vista es la que se puede disfrutar desde Tunnel View, situado más abajo, al cual también se puede llegar cómodamente en coche y donde se puede incluso aparcar. De hecho, fue por ello que esperé la luz de atardecer perfecta tres días consecutivos, para al final tener que contentarme con esta captura del resplandor alpino.

Ya iba siendo hora de volver a sentir el ambiente urbano para descansar de las excursiones, el trekking y las caminatas y para disfrutar de los placeres de la gastronomía. Llegamos al anochecer a la metrópoli de San Francisco, que nos entusiasmó de inmediato. Quien no la haya visitado todavía debería hacerlo, dado que es una ciudad a donde todo el mundo quiere volver. Es realmente una imagen de ciudad, con sus bonitas casas, sus empinadas calles, sus encantadores tranvías y las fantásticas playas que la rodean. Ah, y también está el puente. No, no el Bay Bridge, el puente más moderno y con mucha iluminación nocturna. Me refiero evidentemente al legendario Golden Gate, por el cual hay que pasear una vez para que la visita sea completa. Se puede fotografiar desde todos los lados. A la salida y a la puesta del sol, con su estilo rústico y su bonita iluminación sobre el oscuro mar, siempre es un fantástico motivo. Aquí utilicé mi lente favorita, la luminosa Tamron 17-50. Su cristal es tan flexible y ofrece tal calidad de imagen que es mi primera elección en muchas situaciones.

¿Y cómo continúa ahora la aventura? Pues, para simplificar la respuesta, seguimos yendo hacia el sur. Fuimos por la Highway 1, bordeando la costa hacia abajo y observando a menudo las ballenas que se desplazaban hacia el norte. El autofoco de la Tamron 70 -300 me volvió a maravillar. Las ballenas solo se podían distinguir a lo lejos por sus respiraciones, en las cuales sueltan un chorro de agua al aire. Después salen a la superficie, pero por poco tiempo. Con el objetivo hasta el tope, me orientaba hacia los imponentes animales y el autofoco encontró cada vez su blanco sin problemas. Así sí que es divertido observar las ballenas.

Ahora nos vamos de Estados Unidos en dirección a México en busca de las más aventuras y fotografías.

No es ningún problema estar siempre conectados. Kalle tiene mucho espacio por lo que todo el mundo puede viajar con nosotros y compartir alguna recomendación de viaje o motivo durante el camino.

http://panamericana-deluxe.de para la potencia concentrada y para no perderse nada y hacernos llegar vuestro amor en https://facebook.com/wirliebenreisen.

¡Conservad la alegría y la luz en todo momento!

Artículo similar